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Han quedado muy atrás los días en que cualquier profesional de la comunicación y el marketing sabía, con alto grado de certeza, dónde encontrar a su target en cada momento del día. Aquellos tiempos donde el destinatario de nuestra comunicación se despertaba oyendo en la radio su programa despertador, que leía diariamente su diario de referencia, que escuchaba su emisora de radio de referencia durante su jornada laboral y, que una vez en casa, veía “el” Telediario y que compartía con su familia el visionado de los programas de éxito del momento en uno de los 4-5 canales de televisión. En función de su ideología y/o poder adquisitivo podíamos saber con qué canal lo impactaríamos en cada momento del día con pocas posibilidades de equivocarnos.

Pero los tiempos han cambiado, aunque muchos profesionales de la comunicación todavía no sean conscientes de ello, han irrumpido decenas de nuevos canales de televisión y donde antes sólo teníamos una pantalla en cada casa, ahora nos acompañan multitud de pantallas no sólo en nuestra casa, también en nuestro coche y en nuestro bolsillo. Ahora las noticias, la música y la tertulia no sólo están en nuestro “transistor”, también están en nuestro móvil, en nuestro ordenador, en nuestra tableta y hasta en nuestra televisión “inteligente”. Ahora cada miembro de la familia ve su programa favorito en sus propias pantallas, la mayoría de las veces usando varios canales de comunicación a la vez: la televisión y la tableta, el ordenador y el móvil…

Cada vez es más difícil saber a ciencia cierta dónde impactar a nuestro target. En la actualidad, sólo los pocos comunicadores y agencias de comunicación que han sido capaces de interiorizar esta realidad están siendo capaces de impactar con eficacia en el target de sus clientes. Han llegado nuevos tiempos que nos obligan a invertir en tener las mejores herramientas de medición y análisis que nos permitan analizar las audiencias de los múltiples canales de comunicación existentes, invertir en incorporar a nuestras plantillas también a informáticos y sociólogos que nos permitan interpretar esos datos correctamente y tomar las decisiones adecuadas. Lamentablemente, son pocas las agencias de comunicación donde podemos encontrar estos profesionales en sus plantillas.

Nuestro target se mueve, y una de las opciones que tenemos es hacer que nuestros mensajes se muevan con él. Sin embargo, no sólo la publicidad digital, o más concretamente la publicidad mobile pueden ayudarnos a lograr este objetivo. Vemos en el EGM, ola tras ola, que un soporte “tradicional” se ha mostrado especialmente efectivo en este aspecto: la publicidad en guaguas, el soporte en el que el mayor número de individuos declaran haber visto publicidad en la última semana. Su efectividad aumenta directamente con la densidad de población, consiguiendo cada vehículo miles de impactos diarios, generalmente más de 10.000. Se trata de un soporte que permite planificar la publicidad según la necesidad del anunciante. Es flexible y se puede acomodar a un recorrido por las zonas o barrios de la ciudad en los que se encuentre su público objetivo. De esta manera, en algún momento del día los receptores del mensaje estarán inevitablemente en presencia de nuestro aviso publicitario. Además llega al potencial consumidor con efectividad, sin depender de que cambie o no de canal (como sucede con los spots televisivos), por lo que se puede concluir que otra ventaja de este tipo de publicidad es su relación costo-eficacia. La producción de este soporte publicitario resulta ser comparativamente más económica que las inversiones en otros medios. Además cuenta con otra ventaja añadida, el efecto inmediato. Las personas que utilicen o bien pasen frente a las guaguas se encuentran efectivamente en la calle. Esto trae una interesante posibilidad de que estén yendo de compras o de camino a algún centro comercial en el que se encuentre disponible el producto que se está publicitando. Por todo ello, este soporte se revela como una excelente opción para cualquier tipo de anunciante, ya que a través del mismo, se pueden gozar de exclusivas ventajas que los medios publicitarios más costosos no disponen.